Tumores urogenitales: la consulta periódica al urólogo es clave para su prevención

Tumores urogenitales: la consulta periódica al urólogo es clave para su prevención

La uro-oncología es la subespecialidad que se enfoca en la prevención, diagnóstico y tratamiento de los tumores urogenitales. El cáncer de próstata, el de mayor incidencia y el más frecuente entre los hombres, si se detecta en forma temprana tiene mejores probabilidades de tener un tratamiento exitoso.

La urología oncológica, también conocida como uro-oncología, es una rama o subespecialización dentro de la urología. Leonel Antonio Smolje (MN 110794) es médico urólogo del Instituto Oncológico Henry Moore, tiene una maestría en urología oncológica y detalla que “la uro-oncología funciona como un híbrido entre la urología y la oncología clínica, y es una subespecialidad que necesita de un abordaje multidisciplinario”. 

Esta subespecialidad se enfoca en la prevención, diagnóstico y tratamiento de aquellos tumores que afectan al aparato urinario y, en equipo, los especialistas abordan los denominados tumores urogenitales, que de mayor a menor  incidencia son: próstata, vejiga, riñón, testículo y pene. También incluye a los tumores en las glándulas suprarrenales o glándulas adrenales, y algunos tumores que afectan al retroperitoneo, que son los menos frecuentes. 

Cáncer de próstata

El cáncer de próstata se origina cuando las células de esta glándula, que solo tienen los hombres y es la que produce parte del líquido que conforma el semen, comienzan a crecer fuera de control. “Es el cáncer más frecuente en hombres, habiendo desplazado incluso al cáncer de pulmón que hasta hace algunos años estaba en primer lugar en cuanto a incidencia global”, sostiene Smolje y subraya que “el cáncer de próstata afecta a 1 de cada 7 hombres a lo largo de su vida”. 

El especialista explica que en la mayoría de los casos y dependiendo de una serie de factores, “el diagnóstico de cáncer de próstata se hace en estadíos precoces, lo que hace que el 80 por ciento de los pacientes diagnosticados en esta instancia puedan acceder a tratamientos con intención curativa”. En tanto, un 20 por ciento de estos pacientes debutan con enfermedad metastásica y requieren de otros tratamientos paliativos o de control de la enfermedad más que de intención curativa. 

Detección precoz

Para Smolje, “todo hombre debe realizar una consulta con un urólogo a partir de los 45 años”. En caso de tener familiares -padres, hermanos, tíos o abuelos- con antecedentes de cáncer de próstata o muchos familiares con antecedentes de patologías oncológicas como cáncer de mama en madre, abuela o tía- o de colon o de páncreas, deberían bajar la edad de control y comenzar a partir de los 40 años. 

¿En qué consiste el control? “Un chequeo urológico o screening que implica hacer un análisis de sangre que incluye el PSA -el Antígeno Prostático Específico- según sus siglas en inglés, que determina en forma cuantitativa los valores en sangre y de acuerdo a eso, sumado al examen de tacto rectal, se puede saber si es necesario indicar una biopsia de próstata”, detalla el médico . 

Síntomas

“Hasta que el cáncer no está avanzado no hay síntomas”, dice Smolje y advierte que por eso es tan importante hacer estudios de investigación precoces para detectarlo en etapas tempranas. “Cuando da síntomas probablemente esté avanzado, ya sea localmente, regionalmente o diseminado” agrega. La mayoría de los pacientes pueden presentar hematuria -orina con sangre, trastornos miccionales (síntomas de tracto urinario inferior) como dificultades para orinar, disminución de la fuerza del chorro miccional o nicturia -levantarse muchas veces a la noche para orinar-. Los síntomas, añade el especialista, “pueden ser tanto obstructivos como irritativos”. 

“Para los pacientes con la enfermedad diseminada uno de los síntomas más comunes es el dolor óseo porque uno de los lugares donde el cáncer de próstata hace metástasis en forma más frecuente es en los huesos”, añade. 

Tratamientos 

“Luego de una biopsia de próstata positiva lo primero que hay que hacer es estadificar” señala el médico del IOHM y explica que todo tumor se estadifica, se evalúa si está confinado en el órgano o diseminado. “Cuando se tiene esta información se pueden elaborar una serie de propuestas terapéuticas que se discuten junto con el paciente”, dice y subraya que “siempre la opinión del paciente es importante: unos desean exponerse a un tratamiento y algunos a otros”. 

Si después de hacer los estudios de estadificación se determina que la enfermedad está localizada u “órgano confinado” los tratamientos estándares en el mundo son la prostatectomía radical a través de una cirugía, o la radioterapia prostática. Luego, si la enfermedad estuviera avanzada, se indica un tratamiento de hormonoterapia, a veces asociado a la quimioterapia. 

“El cáncer de próstata tiene una alta probabilidad de curación si es diagnosticado  en estadíos precoces y se le puede ofrecer al paciente una alta posibilidad de curación” insiste Leonel Smolje y concluye que “los controles periódicos son la mejor forma de prevención”.