Iniciar un nuevo año suele estar cargado de expectativas, propósitos y deseos de bienestar. Sin embargo, para las personas que han recibido un diagnóstico de cáncer o atraviesan un tratamiento oncológico, este momento también puede estar acompañado de emociones intensas, incertidumbre y cambios profundos en la vida cotidiana.
Es importante saber que nadie tiene control absoluto sobre lo que siente. Cada persona reacciona de manera diferente frente al diagnóstico y al tratamiento, y todas esas emociones son válidas. Reconocerlas y buscar apoyo forma parte del cuidado integral de la salud.
Impacto emocional de un diagnóstico oncológico
El cáncer no solo afecta al cuerpo, sino también a la salud emocional. El diagnóstico y los tratamientos pueden generar miedo, angustia, tristeza o sensación de pérdida de control. Estas respuestas emocionales son normales y forman parte del proceso de adaptación a una nueva realidad.
La salud mental y la salud física están profundamente conectadas, por eso cuidar el bienestar emocional puede favorecer la adherencia al tratamiento, mejorar la calidad de vida y fortalecer los procesos de recuperación en contextos críticos.
Comenzar el año tras un diagnóstico oncológico implica, muchas veces, redefinir expectativas y aceptar que la vida puede no volver a ser exactamente como antes. Este proceso requiere tiempo y acompañamiento.
Hablar de una “nueva normalidad” no significa resignarse, sino encontrar un nuevo equilibrio físico y emocional, adaptado a la etapa que se está atravesando.
Durante este período pueden aparecer distintas emociones, entre ellas:
- Incertidumbre y miedo, especialmente a la recurrencia de la enfermedad o a futuros tratamientos.
- Ansiedad y estrés, con síntomas como nerviosismo, dificultad para concentrarse, tensión muscular o problemas para dormir.
- Tristeza o depresión, manifestada como desánimo persistente, apatía o llanto frecuente.
- Duelo y sensación de pérdida, vinculados a cambios físicos, de rutina o de identidad.
- Aislamiento emocional, por sentirse desconectado del entorno o por no querer preocupar a los seres queridos.
Identificar estas emociones es el primer paso para poder abordarlas de manera saludable, porque el acompañamiento emocional no es un complemento, sino una parte esencial del tratamiento del cáncer. La atención en salud mental permite desarrollar herramientas para afrontar el diagnóstico, manejar el estrés y adaptarse a los cambios físicos y emocionales.
Y buscar ayuda a tiempo puede marcar una diferencia significativa en el bienestar general del paciente y su entorno.
Estrategias para fortalecer el bienestar emocional
Algunas acciones que pueden ayudar a cuidar la salud mental durante el tratamiento oncológico son:
- Hablar con el equipo médico sobre cómo te sentís y solicitar orientación cuando sea necesario.
- Buscar apoyo profesional para trabajar la ansiedad, la depresión o el estrés.
- Establecer rutinas y metas pequeñas, que aporten estructura y sensación de control.
- Cuidar el cuerpo para fortalecer la mente, a través de una alimentación adecuada, descanso y actividad física adaptada.
- Practicar técnicas de relajación, como respiración consciente, meditación o mindfulness.
- Conectar con otros, ya sea familiares, amigos o grupos de apoyo, para sentirse acompañado y comprendido.
El rol de la familia y los cuidadores
La familia y los cuidadores cumplen un papel fundamental en el acompañamiento emocional del paciente oncológico. Escuchar, respetar los tiempos y validar las emociones ayuda a generar un entorno de contención.
También es importante que quienes acompañan cuiden su propia salud emocional y busquen apoyo cuando lo necesiten.
Hábitos que cuidan mente y cuerpo
El inicio del año puede ser una oportunidad para reforzar prácticas de autocuidado:
- Retomar controles médicos y estudios de seguimiento.
- Mantener una comunicación constante con el equipo de salud.
- Priorizar espacios de descanso y desconexión.
- Prestar atención a las señales del cuerpo y de la mente.
Estos hábitos favorecen tanto la salud física como la tranquilidad emocional.
En el Instituto Oncológico Henry Moore entendemos que el bienestar emocional es parte fundamental de la atención integral. Acompañamos a cada paciente y a su familia considerando no solo el aspecto médico, sino también el impacto emocional del cáncer en cada etapa del proceso.
Atravesar un diagnóstico oncológico es un proceso de adaptación. Validar lo que se siente, aceptar los cambios y buscar ayuda de manera proactiva son pasos clave para transitar este nuevo año con mayor serenidad.
Cuidar la salud mental también es cuidar el cuerpo; el acompañamiento profesional y el apoyo del entorno son aliados fundamentales en este camino.
