Investigar para cuidar mejor: el conocimiento como parte del tratamiento del cáncer

Investigar para cuidar mejor: el conocimiento como parte del tratamiento del cáncer

En el Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer, el Instituto Oncológico Henry Moore reafirma el valor de la investigación clínica, el análisis de datos y la producción de evidencia propia para mejorar el diagnóstico, los tratamientos y la calidad de atención de los pacientes.

Cada avance en oncología, desde una nueva droga hasta una estrategia de diagnóstico más precisa, comienza mucho antes de llegar al consultorio. Detrás de cada innovación hay años de investigación, equipos multidisciplinarios, pacientes que participan de estudios clínicos y un compromiso permanente con la generación de conocimiento.

Por eso, el Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer no solo invita a reconocer el valor de la ciencia, sino también a reflexionar sobre un aspecto menos visible: la investigación es una herramienta concreta para mejorar el cuidado de las personas con cáncer.

En el Instituto Oncológico Henry Moore esa convicción forma parte de su identidad. La asistencia, la docencia y la investigación son dimensiones de un mismo modelo de atención orientado a ofrecer tratamientos cada vez más precisos, seguros y personalizados.

Compromiso con los pacientes

La investigación clínica permite responder preguntas que surgen de la práctica cotidiana: qué tratamientos ofrecen mejores resultados, cómo reducir efectos adversos, qué pacientes se benefician más de determinadas terapias o cómo incorporar nuevas tecnologías de manera segura y basada en evidencia.

Pero también tiene otra función esencial, y es transformar la experiencia acumulada en conocimiento útil para toda la comunidad médica.

Como sostiene el Dr. Ernesto Gil Deza, director de Docencia e Investigación del Instituto Oncológico Henry Moore, «investigar no es una actividad separada de la asistencia; es una forma de cuidar mejor a cada paciente y de construir el conocimiento que permitirá tratar mejor a los que vendrán».

Y agrega: «En una institución médica siempre suceden muchas cosas y, por lo tanto, estamos permanentemente aprendiendo cómo podemos servir mejor a nuestros pacientes. Toda mejora es fruto de una investigación para perfeccionar nuestra tarea» 

Los datos también generan conocimiento

La investigación en oncología ya no depende exclusivamente de los ensayos clínicos. El análisis sistemático de grandes volúmenes de información clínica se convirtió en una herramienta fundamental para comprender cómo evolucionan las enfermedades y evaluar los resultados de los tratamientos en la práctica cotidiana.

Con ese objetivo, el Instituto Oncológico Henry Moore desarrolló SÍNTESIS, su Observatorio del Cáncer, una plataforma que integra y analiza información clínica generada por la propia institución para producir evidencia basada en datos del mundo real (real world data).

A partir de esta herramienta, el Instituto desarrolla investigaciones sobre cáncer en adultos jóvenes, predisposición hereditaria, acceso al asesoramiento genético, características epidemiológicas de distintos tumores y otros temas relevantes para la práctica oncológica.

Más que una base de datos, SÍNTESIS constituye una plataforma de investigación que permite identificar tendencias, formular nuevas preguntas científicas y generar evidencia local que complementa la producida por los grandes estudios internacionales y así lo resume Gil Deza: «La investigación tiene dos componentes: uno es el diseño de procesos, registros y datos; el otro es la creatividad, la búsqueda, el análisis y la contrastación con la realidad». 

Investigar también implica proteger

La investigación con personas requiere un compromiso permanente con la ética, la transparencia y el respeto por los derechos de quienes participan. En este sentido, Ernesto Gil Deza recuerda que «en los ensayos clínicos los pacientes aceptan participar de un experimento de manera libre; a veces es la única forma de obtener una respuesta en medicina. Estos ensayos deben ser éticos y rigurosos: sin lo primero se lesionan los derechos humanos y sin lo segundo sus resultados no son confiables». 

Cada estudio debe desarrollarse bajo estrictos estándares científicos y éticos, garantizando que los participantes reciban información clara sobre los objetivos, beneficios y posibles riesgos, y otorguen su consentimiento de manera libre y voluntaria.

Asimismo, los proyectos son evaluados por comités de ética independientes, cuyo propósito es asegurar que toda investigación priorice la seguridad, la dignidad y el bienestar de las personas por encima de cualquier otro interés.

Este marco ético constituye un requisito indispensable para que el conocimiento científico avance de manera responsable y con la confianza de la sociedad.

Un modelo que integra asistencia, investigación y docencia

La generación de conocimiento no termina con la publicación de un estudio científico. Su verdadero impacto ocurre cuando esa evidencia vuelve al consultorio y contribuye a mejorar las decisiones clínicas.

Ese es el modelo que impulsa el Instituto Oncológico Henry Moore: integrar la atención de los pacientes, la investigación, la formación continua de los equipos de salud y el análisis de datos para construir una oncología basada en evidencia.

Cada paciente atendido, cada estudio clínico desarrollado y cada análisis realizado por SÍNTESIS representan una oportunidad para aprender más sobre el cáncer y transformar ese conocimiento en mejores diagnósticos, tratamientos más seguros y una atención cada vez más personalizada.

Porque investigar es una manera de ofrecer más y mejores oportunidades a quienes conviven con un diagnóstico de cáncer. En definitiva, investigar es observar y comprender.