Abril es el Mes de Concientización sobre el Cáncer Testicular, una oportunidad clave para informar y sensibilizar sobre esta enfermedad, que representa el cáncer más frecuente en hombres jóvenes.
“El cáncer de testículo es el tumor sólido más frecuente en hombres entre los 20 y los 40 años y, aunque representa alrededor del 1% de todos los cánceres en los varones, tiene una alta tasa de curación, superior al 95% en estadios tempranos”, explica el médico uro-oncólogo Leonel Smolje, también subdirector Médico del Instituto Oncólogico Henry Moore.
Si bien es uno de los tipos de cáncer menos comunes -afecta aproximadamente a 1 de cada 250 personas con testículos a lo largo de su vida-, la detección temprana es determinante. Un diagnóstico oportuno no solo aumenta significativamente las probabilidades de cura, sino que también puede evitar tratamientos más complejos como cirugías adicionales, quimioterapia o radioterapia, reduciendo el impacto físico, emocional y económico en los pacientes y sus familias.
Sin embargo, un dato preocupante es que muchas personas demoran la consulta. “En muchos casos, los pacientes esperan varios meses desde la aparición de los primeros síntomas antes de consultar, y eso puede influir en la evolución de la enfermedad”, advierte el especialista. Por eso, insiste en la importancia de prestar atención al propio cuerpo y actuar ante cualquier cambio.
Síntomas y factores de riesgo
“El signo más frecuente es la aparición de un nódulo o un aumento del tamaño testicular, que generalmente es indoloro”, señala Smolje. También pueden presentarse otros síntomas como sensación de pesadez escrotal, dolor o molestia leve en el testículo, la ingle o el escroto y, con menor frecuencia, ginecomastia.
Ante cualquiera de estos signos, es fundamental consultar de inmediato con un profesional de la salud.
Según el especialista, “los factores de riesgo más importantes incluyen la criptorquidia, los antecedentes personales o familiares de cáncer testicular, los síndromes de disgenesia gonadal y la infertilidad”.
Autoexploración: un hábito clave
En ausencia de un método de screening poblacional, la autoexploración cumple un rol central. “El autoexamen testicular mensual, especialmente en hombres jóvenes, es una herramienta fundamental para la detección precoz”, destaca Smolje.
Se recomienda realizarlo luego de un baño o ducha tibia, cuando el escroto está relajado. Consiste en examinar cada testículo por separado, haciéndolo rodar suavemente entre los dedos para palpar toda su superficie. Es importante conocer la anatomía normal para no confundir estructuras como el epidídimo con anomalías, y prestar atención a cualquier cambio en tamaño, forma o textura.
Un mensaje clave
“El cáncer testicular es uno de los tumores con mejor pronóstico en oncología, siendo curable incluso en enfermedad avanzada”, subraya Smolje. “Pero para lograr los mejores resultados es fundamental la detección precoz”.
En ese sentido, concluye: “Es poco frecuente, pero es el más común en hombres jóvenes. Un simple autoexamen puede hacer la diferencia. Consultar a tiempo es clave”.
En este Mes de Concientización, desde el Instituto Oncológico Henry Moore invitamos a toda la comunidad a informarse, hablar del tema y promover el cuidado de la salud. Porque actuar a tiempo salva vidas.
