En Octubre Rosa el foco está puesto en la prevención, la detección temprana y el acceso a un diagnóstico oportuno. Pero una vez identificado un cáncer de mama comienza otra etapa igualmente importante: conocer las características de cada tumor para definir el tratamiento más adecuado. La información que aporta la biopsia permite identificar distintos subtipos y orientar las decisiones terapéuticas.
Octubre es el mes dedicado a generar conciencia sobre el cáncer de mama y a recordar la importancia de los controles y de la consulta médica. Sin dudas la detección temprana favorece el diagnóstico de tumores en etapas iniciales y amplía las posibilidades de tratamiento. Sin embargo, cuando el diagnóstico se confirma, conocer cómo es el tumor resulta fundamental para decidir cómo tratarlo.
No todos los cánceres de mama son iguales y aunque puedan compartir el mismo órgano de origen, presentan diferencias en sus características y en la manera en que responden a los tratamientos. Por eso, además de determinar qué tipo de tumor es, los estudios que se realizan sobre la biopsia buscan conocer determinadas características que ayudan al equipo médico a elegir la estrategia terapéutica.
Una de las herramientas utilizadas para obtener esta información es la inmunohistoquímica, un estudio que permite identificar determinadas proteínas presentes en las células tumorales. En el cáncer de mama se analizan de manera rutinaria cuatro marcadores: los receptores de estrógeno, los receptores de progesterona, HER2 y Ki67. El 5º informe de SÍNTESIS, el Observatorio del Cáncer del Instituto Oncológico Henry Moore (disponible acá), señala que estos marcadores permiten conocer la sensibilidad del tumor frente a diferentes tratamientos.
¿Qué información aportan estos marcadores?
Los receptores de estrógeno y progesterona permiten saber si las células del tumor tienen receptores para estas hormonas, una información clave que ayuda a determinar si un tratamiento hormonal puede ser una alternativa para esa paciente.
El HER2 permite identificar si las células tumorales presentan una cantidad elevada de esta proteína. Cuando el tumor es HER2 positivo, existen tratamientos dirigidos específicamente contra esta característica.
Por su parte, Ki67 brinda información sobre la velocidad con la que se están multiplicando las células tumorales. El valor obtenido contribuye, junto con el resto de los datos, a caracterizar el tumor y definir el tratamiento.
No se trata de que un marcador, por sí solo, determine todo el tratamiento: la información se analiza en conjunto con el diagnóstico, el estadio de la enfermedad, las características de cada paciente y otros factores clínicos. Pero conocer estas señales del tumor permite contar con más elementos para tomar una decisión terapéutica con fundamentos.
De la caracterización del tumor a la elección del tratamiento
La combinación de estos cuatro marcadores permite clasificar los cánceres de mama en cinco grupos diferentes según su sensibilidad a los tratamientos.
Por ejemplo, los tumores denominados Luminal A presentan una elevada expresión de receptores hormonales, no expresan HER2 y tienen un bajo índice de proliferación. En estos casos, la hormonoterapia constituye el tratamiento estándar. Los Luminal B presentan otras características y su tratamiento estándar incluye quimioterapia y hormonoterapia.
También existen tumores Luminal B HER2 positivos, para los cuales el tratamiento estándar incorpora, además de la quimioterapia y la hormonoterapia, terapias dirigidas contra HER2. En los tumores HER2 positivos que no presentan receptores hormonales, el tratamiento estándar contempla quimioterapia y tratamiento anti-HER2. Los denominados triple negativos, que no expresan receptores hormonales ni HER2, tienen otro esquema terapéutico, que incluye quimioterapia e inmunoterapia.
Esta clasificación permite comprender por qué no existe un único tratamiento para el cáncer de mama y por qué la estrategia se define a partir de las características de la enfermedad de cada paciente.
Una información que puede cambiar una decisión
La precisión con la que se caracteriza el tumor también depende de la calidad del diagnóstico. En el 5º informe de SÍNTESIS, Ernesto Gil Deza, director de Investigación y Docencia del IOHM recupera una experiencia del Instituto que muestra la importancia de revisar las biopsias en el cáncer de mama.
En una serie de 1.200 biopsias consecutivas de pacientes con diagnóstico de cáncer invasor de mama, la revisión realizada por patólogos identificó que uno de cada 20 pacientes presentaba una diferencia grave o muy grave respecto del diagnóstico inicial. Al considerar también las diferencias intermedias, la revisión podía modificar la decisión terapéutica en uno de cada diez pacientes.
Esto permite entender que cada instancia del diagnóstico tiene consecuencias sobre el tratamiento posterior. Confirmar el diagnóstico, conocer las características del tumor y determinar sus marcadores forman parte de un mismo proceso: reunir la información necesaria para tomar decisiones con el mayor grado posible de precisión.
En algunos casos, estos estudios pueden realizarse sobre una biopsia obtenida antes de la cirugía, lo que permite conocer las características del tumor y, cuando está indicado un tratamiento previo a la operación, utilizar esa información para definir la estrategia. El informe de SÍNTESIS señala que algunos pacientes reciben tratamiento preoperatorio o neoadyuvante con el objetivo de reducir el tamaño del tumor y facilitar la conservación de la mama.
Por eso, durante Octubre Rosa, hablar de cáncer de mama también implica hablar de lo que sucede después de la detección. La prevención y el diagnóstico temprano son pasos fundamentales, pero el recorrido continúa con la caracterización de cada tumor y la elección del tratamiento.
Conocer el subtipo tumoral permite comprender mejor la enfermedad y orientar las decisiones médicas. En oncología, contar con esa información es parte de la posibilidad de ofrecer un tratamiento cada vez más preciso y adecuado para cada paciente.
